Debemos restaurar nuestra manera de venir a adorar, entendiendo que venimos a conocer a nuestro Dios que quiere hablar con nosotros personalmente. Él lo sabe y lo controla todo, él es el creador y todos los elementos le obedecen (viento, mar, pescado…). Así que no tenemos nada que temer frente a acontecimientos imprevistos, pero simplemente escuchemos la forma en que escuchamos la Palabra.

I. Dios permite que la crisis atraiga nuestra atención


Pedro era un profesional experimentado, conocía bien su oficio, así como el lago de Gennesaret. A pesar de sus calificaciones, no pudo sacar ningún pez del agua después de una noche de trabajo. Resignado, Pedro lavó sus redes porque no tenía ninguna esperanza de pecar nada, pero, Dios que sabía que el plan que tenía para él había permitido este acontecimiento. Podemos sentir que estamos fallando a veces e incluso en áreas que han funcionado bien, pero nunca debemos renunciar. No nos desesperemos ni cuando las respuestas lleguen con lentitud mientras hemos orado o incluso se han deshecho durante años. El Señor que nos ama, a veces nos permite pasar por las crisis para atraer nuestra atención y exhortarnos a acudir a él cuando volvamos a la oración. Así que perseveremos con esperanza porque el milagro está cerca.

II. Dios quiere nuestro bote (vida)

Todo lo que somos, todo lo que poseemos (talentos, carreras, bienes, finanzas…) proviene sólo de la gracia de Dios, que quiere que estemos conscientes y agradecidos. Por tanto, dejemos el primer lugar en nuestras vidas, haciéndonos disponibles en todos los aspectos para prosperar su plan de salvación para la humanidad. Así es como Jesús llegó a Pedro, aunque sabía de su situación, no hizo nada más que pedirle a su barco que enseñara a la multitud que estaba presente. Sólo después de que el Señor le dice que vaya y tire la red para experimentar la pesca milagrosa.

III. Seamos obedientes


Si el milagro sucedió, fue porque Pedro siguió la dirección del maestro. Nosotros, que somos cristianos, ya hemos traído a Cristo en nuestro bote, pero ¿reinará? ¿Es el capitán o un pasajero? Dios quiere que profundicen en su palabra y que estemos atentos a la dirección que nos da durante los sermones y meditaciones personales. Si obedecemos, viviremos en su gloria, pero si descuidamos los mensajes del domingo, no recibiremos gracias y fallaremos bien como hijos de Dios.

Conclusión : Si invertimos en el Reino de Dios nunca nos perderemos de nada y el éxito está asegurado. Algunas cosas no funcionan porque no abandonamos todo al Señor. Si este es el caso, intente de nuevo donde el fracaso se había asentado pero dejando a Jesús esta vez para sentarse en el bote.

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